De intenso color picota con reflejos púrpuras. Brillante. En nariz es intenso. Desprende aromas bastante complejos, es afrutado, floral y resinoso, especiado y empireumático. En boca es elegante, carnoso y el tanino es dulce. Es denso y posee un gran equilibrio y frescura. Final largo y persistente con excelente acidez.
Elaborado con Brancellao. Variedad de uva autóctona cuyo fornido cuerpo (de final largo y sabor intenso) bien merece recuperar su lugar entre los tintos gallegos.
Buenas lluvias en el otoño que permiten al suelo acumular reservas de agua. Igualmente se pasa el invierno con temperaturas acorde a la zona frío y heladas por debajo de los cero grados en numerosas ocasiones. La primavera arranca lluviosa y continúa lloviendo moderadamente pero muy bien caído (25 litros en marzo y 48 en abril).
El verano es muy seco sin llover prácticamente nada hasta finales de Julio, pero tampoco ha sido muy caluroso. Tan solo día puntuales se llega a 37/38º pero siempre con noches frescas. Se consigue compensar la falta de lluvia y el estrés hídrico de la planta descargando fruta. Esta falta de lluvias desde Julio hace que la vendimia se adelante y sea una de las más tempranas vistas.
Elegante, fino y con mucha personalidad. En él, la tinta de Toro recibe el aporte preciso de la garnacha, resultando persistente en nariz, con unas notas sutiles de frutos rojos y especias, y con unos taninos sumamente estructurados en boca.
Un vino sutil y delicado. Nariz compleja y muy fina de fruta roja, especias y toques minerales. Una boca redonda con taninos muy aterciopelados. Un vino con mucha elegancia