Moscatel de Alejandría y un "vidueño" de Doradilla, Montúa, Calona y cepas sueltas de otras variedades blancas locales no identificadas se reúnen en este primer blanco del proyecto de Lauren Rosillo en la Axarquía malagueña. El vino fermenta con un tercio de las pieles en ánforas de cemento con forma de huevo y posteriormente pasa 8 meses de crianza en las mismas ánforas y en barricas usadas. El uso de pieles, la fermentación sobre lías y la barrica le dan a este vino otra dimensión, la estructura necesaria y una capacidad antioxidante que le permitirá una larga vida. Al menos unos 10 años para disfrutarlo.
Los aromas de manzana muy madura, casi de compota, y hierba recién cortada se ensamblan y armonizan con la cremosidad que le aporta la crianza con sus lías finas. Varietal, fresco, sabroso…, con intensa salinidad y largo cuerpo. Elegante y lleno de vida.
Albariño de Fefiñanes es nuestro estandarte. Recogiendo la tradición centenaria de elaboración de vino en el Palacio de Fefiñanes, Enrique Mayer, joyero, azabachero y diseñador en Santiago de Compostela, diseñó la etiqueta en 1928. Poco después, en 1929, nuestro vino sería premiado en la Feria Internacional de Barcelona 1929-30. Todo, un pionero.
Color amarillo pajizo con reflejos verdosos. En nariz ofrece alta intensidad, con recuerdos a frutas exoticas como lichi, piña y mango. También algo de panadería propia de la crianza sobre lías.